lunes, 26 de marzo de 2007

Free Hugs (abrazos gratis)

Amigas y amigos del PCC, les dejo este video de www.youtube.com. Creo que es un claro ejemplo de que UNA PERSONA, cuando pone acción CAMBIA EL MUNDO.

TAREA Nº 4

Programa de Cambio Cultural
BATEBOL LTDA.

Tarea N° 4: Construcción de confianza y auto confianza
Fecha de inicio: 26 de marzo de 2007
Fecha de envío: 05 de abril de 2007
Las preguntas 1 y 2 se responden individualmente y se envían en la fecha vía mail
La pregunta Nº 3 se redacta por grupos y se publica en el blog del programa

En esta ocasión trabajaremos dos juicios (que también constituyen estados emocionales) fundamentales para la vida personal y organizacional: la confianza y la auto confianza. En primer lugar, estamos diciendo que ambos son juicios; como tales, los emite un observador en el presente, sobre la base de acciones observadas en el pasado. Sabemos que los juicios nos permiten proyectarnos al futuro, y que eso no significa que las acciones que hemos realizado en el pasado las continuaremos realizando en el futuro de la misma manera.
Cuando hablamos de la autoconfianza, nos referimos a una disposición positiva hacia lo nuevo o lo desconocido. Si buscáramos la expresión de esto en el lenguaje, encontraríamos declaraciones como "esto no lo sé, pero lo podría aprender", "esto no lo conozco, puedo explorarlo". Por el contrario, la falta de autoconfianza se expresa en el temor (o miedo o pánico) frente a lo nuevo. Si la expresáramos en palabras, estaría en declaraciones como "esto nunca lo podría dominar", "yo no puedo aprender esto", "me muero si tengo que hablar en público", "nunca seré capaz de hacer Talleres". Aun cuando estas frases no sean explícitas, ellas pueden ser observadas en nuestras conductas, en nuestras acciones. Hemos dicho que la autoconfianza es un estado emocional; no porque lo digamos, sino porque lo vivimos como tal.
Cuando nos describimos a nosotros mismos, parecemos estar mostrando ciertas propiedades de la persona que somos; lo hacemos de acuerdo a nuestra interpretación tradicional del lenguaje, como algo que describe realidades que ya existen. Si aceptamos que el lenguaje (oral, emocional y corporal) tiene un rol generativo, podemos observar qué discursos son los que generan los juicios que tenemos sobre nosotros mismos, y qué acciones podrían cambiarlos.
Tomemos por ejemplo, el juicio de falta de autoconfianza expresado en "no seré capaz de hacer estos Talleres", "soy malo para hablar en público". Probablemente este juicio se origine en que juzgamos poco efectivas nuestras acciones pasadas; por ejemplo, cuando lo hemos hecho, nuestro auditorio nos ha calificado con una nota mediocre. ¿Quiere decir esto que somos poco efectivos en general? ¿O que somos mal calificados porque tenemos falta de autoconfianza, y esta es una propiedad que nos define? ¿Qué pasaría si mañana somos bien calificados en una nueva acción? ¿Podríamos cambiar el juicio de falta de autoconfianza, al menos en el ámbito del hablar en público?
Si observamos la confianza y la autoconfianza como juicios construidos a partir de experiencias del pasado, de afirmaciones identificables, se nos abre un camino para el diseño de acciones que nos permitan cambiar esos juicios en el futuro.

Preguntas.-
1.- Acerca del tema de la confianza, le pedimos que lea el documento que se adjunta.
Luego, piense en tres personas con las que usted se relacione en su trabajo, y califique su juicio de confianza ( el que Ud. tiene) respecto de ellos, con una nota del 1 al 5.
1 es deficiente y 5 es óptimo.
Funde su juicio, y observe ¿qué acciones han construido ese juicio de confianza? (o de desconfianza si su nota es 3 o inferior)
Coméntelo (especialmente el fenómeno, ¿qué nos pasa?) con sus compañeros del grupo de estudio, y envíe un breve informe.

2.- Haga este mismo ejercicio en forma individual con respecto a Ud. mismo, califíquese de la misma manera, funde su juicio y observe que acciones han construido esta auto imagen. Coméntelo en el grupo de estudio y verifique que compromisos de futuro le surgen para eventualmente cambiar este juicio y con ello permitirle a Ud. abrirse a nuevas posibilidades.

3.- ¿Qué juicios tiene usted acerca de la confianza que genera Batebol en su entorno? Examínelos en los tres planos propuestos: sinceridad, competencia, responsabilidad, y haga el ejercicio de fundarlos.
¿Qué acciones ve usted posibles para Batebol para cambiar los juicios de desconfianza que pudieran existir? ¿Qué acciones evitarían la generación de estos juicios? Haga sus reflexiones personales, luego compártalas en su grupo de estudio y publíquenlas en el Blog del programa www.pccbatebol.blogspot.com en una redacción grupal consensuada. Envíe un breve informe en su Tarea.

CONFIANZA, DIVINO TESORO

Mi amigo Felipe, usualmente muy locuaz, no pronunció una sola palabra durante la hora que pasamos juntos en un restaurant del centro. La expresión de su rostro era tensa y se me hacía difícil romper su silencio.
Al despedirnos, Felipe me pidió disculpas y me contó que estaba muy preocupado. Siguiendo el consejo de un colega se asoció con Diego, quien aportaría capital y gestión en un proyecto de inversión que Felipe venía madurando desde hacía tiempo y en el cual había concentrado su energía y sus ahorros de años.
El nuevo socio de Felipe tiene la reputación de una gran capacidad técnica y de ser muy creativo en los negocios. Sin embargo, cada vez que ambos se reúnen Felipe queda molesto y con la sensación de no haber avanzado en el desarrollo de su proyecto común.
Le pregunto a Felipe si confía en Diego. Se queda pensativo un instante, abre los ojos y responde:
- ¡Ahí está lo que me ocurre. No confío en Diego!
- ¿Acaso dudas de su capacidad? ¿No merece la reputación que tiene?
- No dudo de su capacidad. Lo que me pasa es que frecuentemente tengo una sensación de falta de transparencia, de que Diego se guarda cartas bajo la manga. Eso me hace sentir como pisando huevos. Me pongo nervioso antes de cada reunión con él.
Aún cuando Felipe no lo planteara explícitamente, la confianza en Diego era lo que en última instancia les permitiría o no llevar a cabo el proyecto. De hecho, la desconfianza había paralizado la acción y además había generado un profundo malestar emocional en Felipe.
Estamos comprendiendo la confianza como algo que implícitamente nos decimos a nosotros mismos, es decir, como un fenómeno que ocurre en el lenguaje. La confianza es un juicio que permite o impide realizar acciones en conjunto con otros.
El malestar de Felipe encubría una conversación del tipo "Diego no es sincero".

Creer o no creer, ésa es la cuestión

Cuando pienso que alguien me dice lo que se diría a sí mismo, sin distorsionar u omitir información deliberadamente, estoy haciendo un juicio de sinceridad. Este es un primer juicio de confianza que hacemos cuando interactuamos con otros.
Al no confiar en la sinceridad de alguien que se relaciona con nosotros, se genera una sensación de malestar y un estado de ánimo de impotencia, ya que las acciones que el otro debe realizar para que el juicio cambie no dependen de nuestras acciones directas. Poco es lo que Felipe puede hacer para confiar en la sinceridad de Diego. Lo único posible es que Felipe converse con Diego sobre las consecuencias de su desconfianza. Podría ocurrir que Diego observe algo nuevo para él en su conducta que valide el juicio de Felipe y que lo motive a cambiar esa forma de actuar. Si la conversación no se produce, a Felipe sólo le cabe esperar que Diego actúe en forma tal que aquel pueda aígún día decir: " le creo ".


Ser o no ser competente

Hacemos un segundo juicio de confianza en relación con las habilidades que las personas tienen para realizar aquello que se comprometen a hacer. Por ejemplo, las pruebas de selección de personal en las empresas priorizan las habilidades de los postulantes para desempeñar los cargos a los cuales postulan.
Si desconfiamos de la competencia de alguien, tenemos la opción de proveer los medios para que esa persona aprenda las habilidades que su compromiso requiere. Este juicio de desconfianza podría tener una menor gravitación emocional que el juicio de falta de sinceridad debido a que en aquel caso sí podemos emprender acciones directas para cambiar nuestro juicio de incompetencia.



¿Cumple Ud. sus promesas?

Solemos hacer un tercer juicio de confianza, en relación con la Credibilidad de una persona según su historia de cumplimiento de promesas.
Conversando sobre nuestras relaciones de trabajo, Angelina me decía ayer: " Ostento un récord. Felipe no ha cumplido jamás un compromiso conmigo. Tanto es así que aunque hayamos convenido en juntarnos, yo me comprometo frecuentemente con otras personas para el mismo momento y siempre cumplo con ellas".
Es fácil imaginar que Angelina y Felipe no realizarán proyectos en conjunto. Posiblemente Felipe sea un profesional muy capaz en el ámbito técnico, pero no es confiable como profesional integral dada su historia de incumplimientos.
Conviene tener presente que así como nosotros hacemos estos juicios, también somos juzgados permanentemente. Es preciso, entonces, preguntarnos por nuestros juicios de confianza hacia otros y por los juicios de confianza que nuestras acciones despiertan en los demás.

jueves, 22 de marzo de 2007

No dar autoridad a otro: Un enemigo del Aprendizaje


Amigas y amigos del PCC, quiero compartir con ustedes y que reflexionemos sobre este enemigo del aprendizaje: NO dar autoridad a otro para que me enseñe. A continuación reproduzco textual el post de mi blog.

Nadie es Profeta en su Tierra

Desde muy pequeñito escuché esta frase y siempre me quedó muy marcada. La primera vez que la asocié con alguién fue con la poetiza chilena Gabriela Mistral, yo cursaba octavo básico (preparatoria) y la profesora comentaba como había ganado el premio Nobel de literatura y unos 5 ó 6 años después "le dieron" el premio Nacional de Literatura.

Siento y creo que uno de los principales quiebres que tienen nuestras organizaciones, empresas, comunidades y en general nuestra sociedad es no dar autoridad a lo local. Así como Gabriela Mistral son muchos los ejemplos de como "se pierde" la capacidad instalada local, sólo por el hecho de no dar autoridad. Este simple juicio hace que las organizaciones pierdan su capacidad de aprendizaje.

Escribo estas líneas desde Santa Cruz de la Sierra, Bolivia; tierra amena con gente amable, hospitalaria y cariñosa. ¿Porqué estoy aquí?, un amigo ex colega de Sercotec (Gabriel Benavides), me invito para que colaborara con él en un programa de cambio cultural para la empresa Batebol.

Lo increíble, es que tanto Gabriel, como yo, adquirimos y entrenamos nuestras habilidades en Sercotec, sin embargo, hoy ninguno de los dos trabaja en Sercotec, puesto que los "administradores" de hoy encuentran que esto no tiene mucho sentido y que ahora las cosas deben hacerse de una manera distinta y que son otros tiempos.

Vemos otro ejemplo claro de como una institución dejó de aprender, por juicios no fundados, dejando escapar materia prima de calidad. Si esta materia prima no tuviese "valor", no estarían pasando las cosas que veo que pasan en Batebol.

No quiero entrar en juicios, sólo deseo mostrar que uno de los grandes enemigos del Desarrollo Local en todo ámbito, es no creer en las capacidades locales instaladas. Esto conlleva una fuga de la materia prima local que empieza a buscar nuevos horizontes y un empobrecimiento de la organización al perder capacidad de aprendizaje y tener que pagar más caro para reponer el recurso que se fue.

Aquí les dejo el blog del PCC de Batebol, para que vean algunos resultados, creo que esto se suma a la experiencia de Puyuhuapi y La Junta, demostrando que es posible construir comunidades y organizaciones más abiertas, eficientes, cariñosas, amorosas, felices y donde se puede ser profeta en su tierra.

martes, 20 de marzo de 2007

Bailando en el PCC

Amigas y amigos:

aquí les dejo un video cuando bailaron desde la flexibilidad, esto también fue el 10 de marzo.



saludos

Juan Pablo

lunes, 12 de marzo de 2007

TAREA Nº 3

Programa de Cambio Cultural
BATEBOL LTDA.
Tarea N° 3: Juicios y estados de ánimo
Fecha de inicio: 12 de marzo de 2007
Fecha de envío: 23 de marzo de 2007



Seguimos dentro de la sección que denominamos La organización es una red de conversaciones y confiamos que a estas alturas este sea una distinción que no le ofrezca ninguna duda.
La Tarea 3 se va a centrar en una distinción especialmente relevante: Los juicios y como ellos influyen en nuestros estados de ánimo porque en gran medida nuestras posibilidades de futuro están relacionadas con el conjunto de juicios que tenemos, en tanto ellos nos abren o nos cierran posibilidades de acción. En la Segunda Conferencia esto quedó demostrado para muchos de ustedes.
Las actividades que les proponemos en esta Tarea son las siguientes:
1. Queremos que haga un ejercicio personal sobre los juicios que usted tiene sobre sí mismo, (su opinión de lo que cree Ud. que piensan los demás)
Escriba tres juicios positivos y tres juicios negativos que usted tiene en los ámbitos relativos a:
a) Sus compañeros de trabajo, sus pares, aquellos que están a su nivel.
b) Sus jefes, o aquellas personas con las que tenga alguna relación de dependencia, es decir a los que deba dar cuenta de sus acciones, o ante los que sea responsable.
c) Las personas que dependen de usted, aunque no sea de una manera jerárquica (piense en aquellas a las que usted considera que están en una escala inferior).
d) Los clientes, sean éstos clientes externos o internos (dentro de la Empresa).
Reúnase con su grupo y comparta con ellos sus juicios. La conversación debe buscar el que cada uno exprese sus juicios sobre los juicios de los demás, y que a partir de ello cada uno trate de fundar los que tiene. Esta conversación puede depararle algunas sorpresas interesantes. La segunda parte de la conversación versará sobre la pregunta: ¿Qué acciones me servirían para cambiar los juicios negativos que tengo sobre mi relación con cada uno de los grupos expresados?. Déjese ayudar por los demás; probablemente de esta conversación pueden surgir algunos compromisos beneficiosos para el trabajo diario que realizan juntos.

2. Queremos que lea el documento que le adjuntamos. Es el capítulo XIII de un libro que seguramente ha leído "El Principito" de Antoine de Saint-Exupery. En esta ocasión no es necesario que lo lea tres veces, ni que haga ningún informe. Solo le vamos a pedir que piense en la utilidad de su trabajo y en la utilidad de BATEBOL y que revise los juicios que tiene a este respecto. Les pedimos que hagan una reflexión grupal, la acuerden y la publiquen en el sitio del programa http://www.pccbatebol.blogspot.com/ . El registro debe quedar incluido en la sección comentarios ( se debe pinchar al final de esta entrada ).

Continúe ejercitando en cada sesión con su grupo de estudio el "Centrar el eje de su cuerpo".

ALGUNAS CONSIDERACIONES
La respuesta a la pregunta Nº1 deben hacerla a través de su facilitador y e-mail como ha sido hasta ahora.
La respuesta grupal debe quedar publicada en el blog del programa. Le pedimos que como grupo de estudio se auto asignen un nombre que los identifique en la publicación. En la respuesta hagan referencia al nombre del facilitador.
De la misma manera, les pedimos a los facilitadores crear condiciones para que todos los miembros del grupo puedan tener un contacto de aprendizaje con la herramienta.

Que tengan mucho éxito,
Un abrazo,


Gabriel y Juan Pablo

ANTOINE DE SAINT-EXUPERY
EL PRINCIPITO

El cuarto planeta estaba ocupado por un hombre de negocios. Este hombre estaba tan abs­traído que ni siquiera levantó la cabeza a la lle­gada del principito.
—¡Buenos días! —le dijo éste—. Su cigarro se ha apagado.



—Tres y dos cinco. Cinco y siete doce. Doce y tres quince. ¡Buenos días! Quince y siete veinti­dós. Veintidós y seis veintiocho. No tengo tiempo de encenderlo. Veintiocho y tres treinta y uno. ¡Uf! Esto suma quinientos un millones seiscien­tos veintidós mil setecientos treinta y uno.
—¿Quinientos millones de qué?
—¿Eh? ¿Estás ahí todavía? Quinientos millo­nes de... ya no sé... ¡He trabajado tanto! ¡Yo soy un hombre serio y no me entretengo en tonterías! Dos y cinco siete. . .
—¿Quinientos millones de qué? —volvió a pre­guntar el principito, que nunca en su vida había renunciado a una pregunta una vez que la había formulado.
El hombre de negocios levantó la cabeza:
—Desde hace cincuenta y cuatro años que habito este planeta, sólo me han molestado tres veces. La primera, hace veintidós años, fue por un abejorro que había caído aquí de Dios sabe dón­de. Hacía un ruido insoportable y me hizo come­ter cuatro errores en una suma. La segunda vez por una crisis de reumatismo, hace once años. Yo no hago ningún ejercicio, pues no tengo tiempo de callejear. Soy un hombre serio. Y la tercera vez. . . ¡la tercera vez es ésta! Decía, pues, quinientos un millones...
—¿Millones de qué?
El hombre de negocios comprendió que no tenía ninguna esperanza de que lo dejaran en paz.
—Millones de esas pequeñas cosas que algu­nas veces se ven en el cielo.
—¿Moscas?
—¡No, cositas que brillan!
—¿Abejas?
—No. Unas cositas doradas que hacen desva­riar a los holgazanes. ¡Yo soy un hombre serio y no tengo tiempo de desvariar!
—¡Ah! ¿Estrellas?
—Eso es. Estrellas.
—¿Y qué haces tú con quinientos millones de estrellas?
—Quinientos un millones seiscientos veinti­dós mil setecientos treinta y uno. Yo soy un hom­bre serio y exacto.
—¿Y qué haces con esas estrellas?
—¿Que qué hago con ellas?
—Sí.
—Nada. Las poseo.
—¿Que las estrellas son tuyas?
—Sí.
—Yo he visto un rey que. . .
—Los reyes no poseen nada. .. Reinan. Es muy diferente.
—¿Y de qué te sirve poseer las estrellas?
—Me sirve para ser rico.
—¿Y de qué te sirve ser rico?
—Me sirve para comprar más estrellas si al­guien las descubre.
"Este, se dijo a sí mismo el principito, razo­na poco más o menos como mi borracho".
No obstante le siguió preguntando:
—¿Y cómo es posible poseer estrellas?
—¿De quién son las estrellas? —contestó pun­zante el hombre de negocios.
—No sé. . . De nadie.
—Entonces son mías, puesto que he sido el primero a quien se le ha ocurrido la idea.
—¿Y eso basta?
—Naturalmente. Si te encuentras un diaman­te que nadie reclama, el diamante es tuyo. Si en­contraras una isla que a nadie pertenece, la isla es tuya. Si eres el primero en tener una idea y la haces patentar, nadie puede aprovecharla: es tu­ya. Las estrellas son mías, puesto que nadie, antes que yo, ha pensado en poseerlas.
—Eso es verdad —dijo el principito— ¿y qué haces con ellas?
—Las administro. Las cuento y las recuento una y otra vez —contestó el hombre de nego­cios—. Es algo difícil. ¡Pero yo soy un hombre serio!
El principito no quedó del todo satisfecho.
—Si yo tengo una bufanda, puedo ponérmela al cuello y llevármela. Si soy dueño de una flor, puedo cortarla y llevármela también. ¡Pero tú no puedes llevarte las estrellas!
—Pero puedo colocarlas en un banco.
—¿Qué quiere decir eso?
—Quiere decir que escribo en un papel el nú­mero de estrellas que tengo y guardo bajo llave en un cajón ese papel.
—¿Y eso es todo?
—¡Es suficiente!
"Es divertido", pensó el principito. "Es inclu­so bastante poético. Pero no es muy serio".
El principito tenía sobre las cosas serias ideas muy diferentes de las ideas de las personas ma­yores.
—Yo —dijo aún— tengo una flor a la que rie­go todos los días; poseo tres volcanes a los que deshollino todas las semanas, pues también me ocupo del que está extinguido; nunca se sabe lo que puede ocurrir. Es útil, pues, para mis volca­nes y para mi flor que yo las posea. Pero tú, tú no eres nada útil para las estrellas...
El hombre de negocios abrió la boca, pero no encontró respuesta.
El principito abandonó aquel planeta.
"Las personas mayores, decididamente, son extraordinarias", se decía a sí mismo con senci­llez durante el viaje.

miércoles, 7 de marzo de 2007

Bienvenidos

Amigas y amigos del PCC Batebol 2007, acabamos de terminar una nueva e intensa jornada, quiero darles las gracias por el cariño y la confianza expresada. Aquí les dejo el video que prometí para que se vean.

Recuerden la tarea, por si se les olvida el lunes estará publicada con todo detalle en este blog. Un abrazo para cada uno de ustedes.

Juan Pablo Araya